La palabra D
La dominancia sobre perros domésticos ha estado en los encabezados últimamente. De acuerdo a un nuevo estudio por parte de los investigadores en el Bristol Vet School, establecer la posición en el grupo no es la motivación principal para los perros que son mascotas. Los conceptos de entrenamiento que se basan en la reducción de la dominancia tienden a ser inútiles en el mejor de los casos, o llevados al extremo, peligrosos. El posible resultado final puede ser un perro temeroso que no se siente capaz de expresar su comportamiento natural – un asunto de bienestar al que tiene derecho; o un perro agresivo.
La idea de que los dueños deben posicionarse como líderes del hogar ha sido cuestionada por los conductistas durante muchos años. El nuevo estudio se basa en observaciones de perros en los centros de reubicación Dogs Trust y una revisión de estudios en perros salvajes. Los investigadores concluyeron que los perros aprenden a través de la experiencia, más que por ser motivados por un deseo de ejercer la dominancia.
Ha habido una preocupación ampliamente diseminada por organizaciones de caridad animales y conductistas de que los conductistas televisivos quienes abogan por técnicas para dominar al perro, como fijar al animal al suelo, han sido responsables de serios problemas de conducta, con algunos perros que han aprendido a demostrar agresividad en un esfuerzo por evitar el castigo.
Algunas técnicas ampliamente utilizadas para evitar problemas de dominancia, como alimentar al perro después de que la familia ha comido y pasar en primer lugar por las puertas tampoco valen la pena, dicen los investigadores, ya que solamente le muestran al perro lo que deben esperar en ciertas situaciones.
Mientras tanto, un estudio publicado durante el mismo mes por un equipo de investigación que trabaja en la Universidad de Córdoba, España asegura que el 40% de la agresión dominante en perros se asocia con una falta de autoridad por parte de los dueños quienes nunca han llevado a cabo un entrenamiento básico de obediencia o que solamente han cumplido con el más mínimo entrenamiento. El equipo dice que los factores que dependen del dueño son los que más influyen en la agresividad de los perros y esto se asocia con tener perro por primera vez; incapacidad para sujetar al perro, y falta de un entrenamiento básico de obediencia; a consentirlo o mimarlo demasiado; a no usar el castigo físico cuando es necesario; a comprar el perro como un regalo, como perro guardián o por impulso; a esterilizar a las hembras; a dejar al perro libre acceso al alimento, o pasar muy poco tiempo con el perro en general y en paseos. De manera confusa, los investigadores sugieren que los dueños “re establezcan la dominancia” sobre la mascota para corregir el comportamiento.
¿Dónde nos deja esto cuando se trata de hacer una recomendación a un dueño? Bien, la teoría de la dominancia tiene poco crédito entre los principales conductistas del Reino Unido. Sarah Whitehead es una especialista en conducta y miembro APBC en Windsor, Berkshire, “Los llamados ‘programas de reducción de jerarquía’ se han hecho populares de nuevo entre los dueños que creen que tienen que llevar a cabo ‘refinaciones alpha’ en sus perros, o negarles recompensas como atención, comodidades o alimento en nombre del liderazgo. Por supuesto, esto tiene un impacto emocional y conductual. Retirar una recompensa esperada es de hecho un castigo psicológico. Si el perro lleva a cabo repetidamente un comportamiento que el dueño considera irritante como ladrar, pedir atención, o jalonear al caminar, pregúntese qué es lo que está reforzando este comportamiento. Éstos no son síntomas de querer dominar o la llamada conducta ‘alpha’. Su perro no está tratando de retarlo en busca del liderazgo. Es mucho más simple y obvio que eso: los perros repiten conductas de las que obtienen recompensas. Por supuesto, las recompensas incluyen llegar al parque a gran velocidad, contacto visual, contacto verbal y contacto físico. Alejarse de la imposición de una serie de reglas de dominancia no significa estar fuera de control. Ciertamente, para los perros son esenciales las señales claras de recompensa y no recompensa. Necesitan límites, pero éstos dependerán de las necesidades específicas del perro y el dueño.
Rachel Casey es una de las autoras del artículo Bristol y tiene estas palabras que señalan cautela para aquellos que dudan en cómo interpretar los estudios disponibles, “Desafortunadamente, el concepto ‘dominancia’ está bien personificado en literatura científica a través de la historia y en la conciencia del público. De hecho, algunos textos y artículos aún definen algunas manifestaciones de conducta agresiva como ‘dominante’ porque están utilizando definiciones de conductas particulares provenientes de literatura antigua. Pérez-Guisado y Muñoz- Serrano (2009) han llevado a cabo investigaciones en busca de los factores de riesgo potenciales para la ‘agresión dominante’. Al hacerlo, han utilizado una colección especial de signos de comportamiento, definidos como ‘dominantes’ con base en literatura previa, y han investigado los factores de riesgo ambientales para los perros que muestran esta colección de signos. Esto es interesante porque arroja información adicional sobre los factores de riesgo potenciales para esta colección de signos, pero no puede concluirse para apoyar la hipótesis de que los perros desarrollan dichos signos porque se les motiva a tener “una alta jerarquía”.
El novedoso trabajo llevado a cabo por el equipo Bristol tendrá seguramente muchas implicaciones para la interpretación futura de la conducta canina. Muchos en la profesión están deseosos de saber más del tema.
Referencia: ‘Dominance in domestic dogs – useful construct or bad habit? por John W. S. Bradshaw, Emily J. Blackwell, Rachel A. Casey. Journal of Veterinary Behavior: Clinical Applications and Research, Volumen 4, Ejemplar 3, Páginas 109-144 (Mayo-Junio 2009).
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